
LOS DATOS
LOS DATOS
El número de menores que todos los años se ven obligados a prestar estos servicios no varía sustancialmente de un año a otro. «Es un goteo y todos los años tenemos en torno a unos cinco casos de estas características», comentan en el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Eibar, que se encarga de gestionar las peticiones del juzgado de menores de Guipúzcoa para que estos chavales y chavalas pueden completar la pena impuesta a través de los servicios a la comunidad.
El pasado año, este órgano judicial guipuzcoano decretó 133 órdenes de prestaciones en beneficio de la comunidad y cinco de estos casos fueron cumplidos por menores eibarreses en el municipio. En el conjunto de la comunidad autónoma se dictaron un total de 444 prestaciones de este tipo por hechos como amenazas, lesiones no graves, realización de pintadas, daños a vehículos, hurtos o pequeños robos. Estas medidas están pensadas para faltas y delitos leves, aunque también hay algún caso más grave.
En Eibar los participantes en esta experiencia han sido chicos y chicas -hay de ambos sexos- con edades comprendidas entre los 16 y 18 años y que han cometido algún tipo de delito o falta leve. Desde Servicios Sociales se constata que en la mayoría «tienen un comportamiento estupendo y cumplen muy bien el trabajo encomendado».
De forma voluntaria
Y es que una de las condiciones para redimir la pena a través de estos servicios a la comunidad es que tiene que ser voluntario. El menor puede acogerse de forma voluntaria a la medida o bien rechazarla. En el caso de que la persona se niegue a prestar este trabajo el juez sustituye la medida por la permanencia de fines de semana en su domicilio o un centro de internamiento si las condiciones familiares no son favorables para esta situación.
Tienen que realizar un total de 40 horas de servicios y este periodo de trabajo se compagina con sus obligaciones del ámbito escolar o laboral (en el caso de que se encuentren trabajando).
Los trabajos encargados difieren en función de las necesidades de cada momento y de las capacidades de cada uno de los menores. En algún caso se han hecho trabajos de peluquería en algún hogar del jubilado de Eibar, han colaborado con Nagusilan o en tareas de la Cruz Roja. «Todo depende de las capacidades y de la formación de cada uno estos chavales. Los trabajos encomendados tratan de ajustarse a sus posibilidades», asegura el concejal de Servicios Sociales de Eibar, Benjamín Atutxa.





