La Cámara alta es la clave de las elecciones. En el Congreso es muy fácil: el partido más votado recibe automáticamente un premio de escaños y goza de una amplia mayoría. Mientras que en el Senado este premio se otorga en cada región, y saltan los pronósticos. En este momento hay cinco regiones en las que puede ganar cualquiera: Cerdeña, Liguria, Abruzzo, Calabria y Lazio.
Además, en el Senado se da entrada en el reparto de escaños a los partidos que superen el 8% de los votos. Es decir, a todos esos partidos enanos que luego hacen imposibles las alianzas en Italia con sus extorsiones. O sea, lo que le ha pasado a Prodi. En este caso, al haberse fragmentado en parte las grandes alianzas, pueden erosionar los votos de Berlusconi y Veltroni.
Resumiendo: aunque gane con ventaja holgada, Berlusconi puede vencer por los pelos en el Senado, casi en un empate. Igual que le pasó a Prodi. Según algunas proyecciones, puede sacar sólo cinco escaños de ventaja, o incluso siete menos que toda la oposición junta, con lo que su ex aliado UDC sería decisivo. Italia seguiría en las mismas. Volverían a decidir los destinos del país los siete senadores vitalicios, un cargo honorífico, y al menos cuatro han apoyado a Prodi en esta legislatura.







