Todo esto lo recordaba el jueves su hijo, el doctor Jorge Planas, durante la inauguración del centro que acaba de abrir en Madrid. Jaume Planas falleció hace casi cuatro años. Y ante las modernas, casi futuristas, instalaciones de la nueva clínica, donde hay mucho rayo láser y hasta el nombre -'Planas Day'- es en inglés, el hijo de aquél pionero evocaba con asombro los primeros balbuceos de la cirugía estética, cuando sólo se operaban orejas de soplillo y labios leporinos. «Hasta que en 1963 apareció el implante mamario. En el 80, la liposucción. En el 93, la lipoescultura. En el 95, el láser. Y lo que nos queda por ver...»
'Amigas', no 'pacientes'
Bueno, lo que nos queda por ver y lo que estamos viendo ya. Aquí no hemos llegado aún a lo de Argentina, donde una operación de estética se celebra con una gran fiesta en la que se invita hasta al cirujano. Pero muchas de las 'amigas' (nunca 'pacientes', ya que los Planas jamás revelan los nombres de su extensa clientela) que acudieron el jueves a la fiesta de inauguración de la clínica confesaron abiertamente haber probado los rellenos de ácido hialurónico con vitaminas y el bótox. «Yo sí. Yo me lo pongo todo, y estoy encantada», desveló Cari Lapique. «Al quirófano le tengo mucho respeto y voy a retrasarlo todo lo posible». Pese a tener la boda de su hija Caritina en puertas -será en Ibiza el 26 de julio-, Cari afirmó que no piensa someterse a ningún «arreglillo especial; sino seguir con los tratamientos adecuados, porque esto es un mantenimiento constante, del día a día. Eso sí, lo que quiero probar es el 'antiaging'. Esa es mi próxima meta». Lapique dio en el clavo, porque es un secreto a voces que el Rey sigue uno de esos revolucionarios tratamientos antiedad en la clínica Planas. En el nuevo centro abierto en Madrid no se practica la cirugía, pero sí el láser, la radiofrecuencia, las infiltraciones de hialurónico, las inyecciones de vitaminas, el bótox, el 'antiaging'. Y hasta se ha dispuesto un gimnasio y un psicólogo para ayudar a los pacientes que quieran luchar contra el envejecimiento y el estrés.
«Y es que no hay nada que frene más las arrugas que la tranquilidad», sentenció con una espléndida sonrisa Ivonne Reyes al irrumpir en la fiesta. La venezolana estaba ese día pletórica por dos razones. Una: era el octavo cumpleaños de su hijo, Alejandro, el único hombre del que se siente ahora mismo «enamorada». Y dos: acaba de ganar el juicio por las tres querellas que presentó contra el abogado Rodríguez Menéndez por haberla acusado en una revista de ejercer la prostitución. «La Justicia es lenta, pero llega», dijo. Asidua a los pinchazos de 'cóctel de vitaminas', Ivonne confesó que probó una vez el bótox. «Pero no es mi tratamiento favorito, porque temo que me quite expresividad y yo vivo de ella».
Ana García Siñeriz, Arancha de Benito, Mónica Hoyos, Helen Lindes, Marisa Jara y Fran Murcia estuvieron entre los invitados. También asistió Carla Royo Villanova, que en unos meses cumplirá cuarenta años y jura, con esa carita de porcelana, no haberse sometido a nada que no sea la rosa mosqueta; el componente de las cremas de origen búlgaro que está a punto de lanzar en España.







