
CORRESPONDENCIA
Examinado el fragmento en cuestión por varias personas que nos acompañaban días atrás, se diría que la imagen central representa a María Magdalena. A su izquierda, en la parte inferior, parece apreciarse además un personaje tocando el pífano. Recordemos que María Magdalena es advocación frecuente en Agurain. Al menos desde 1487 existía allí el hospital de San Lázaro o de la Magdalena, según Micaela Portilla ('Catálogo monumental de la Diócesis', tomo V, pág. 175).
La insigne profesora dice que la imagen titular pasó a la iglesia de Santa María y el retablo se cedió a Arrízala. Suponemos que el hallazgo del que hablamos no está relacionado con unas imágenes deformes que se ordenaron enterrar el año 1799. Francamente nos inclinamos a pensar que el fragmento entregado en la casa de turismo rural correspondió a un antiguo crucero. Ahora es el momento de un estudio más detallado y también de averiguar dónde pudo estar antes esta pieza. Asimismo, hay que pensar en dar un destino digno al fragmento. Sin olvidarnos, claro está, de agradecer a quienes, una madrugada de hace dos meses, recogieron asombrados esta muestra de arte.
Por lo que toca al desconocido madrugador, nos vendría bien cualquier información, por el camino más discreto que prefiera. Estamos abiertos a ello. Corresponderemos con la misma discreción. Entre otras cosas, nos ayudaría a completar el conjunto del crucero.
Barrenkale
Nos pregunta un asiduo seguidor de esta sección por el nombre y razón de la vitoriana calle Barrenkale. La cuestión está dilucidada hace tiempo. Tomás Alfaro, en su libro 'Vida de la ciudad de Vitoria' (1951), ya defiende que el nombre vasco es el genuino, con el significado de 'calle de abajo', como en tantas partes del país, y la misma postura mantiene Venancio del Val en su obra 'Calles vitorianas' (2ª edición, 1979).
La consulta de la documentación más antigua no deja lugar a dudas y, en las grafías de entonces, se menciona 'Barrencale' y 'Barrencal'. La caída de la 'e' final nada tiene de extraño, si atendemos a los expertos, que señalan, por ejemplo, 'Egiluz' (de 'Egiluze') y 'Aralar' (de 'Aralarre'). Lo de 'Barrancal', relacionado con la palabra castellana 'barranco', es una analogía explicable, pero no justificable.









