RIVER EBRO 6 - YAGÜE 0
Carlos León recibía sin problemas, Vidorreta se imponía en la medular y Borja daba criterio en la elaboración del juego, mientras Lacal era una amenaza constante por la banda izquierda. Del Yagüe, poca cosa. Que parecía un equipo descolocado, sin orden, que tenía infinidad de problemas para despejar los balones de su área y que trataba de evitar el vendaval de juego de los rojiblancos.
Alfonso, tras un saque de esquina, inauguraba el marcador. Sin tiempo para que los amarillos hubieran asimilado el tanto, Ernesto sorprendió a Jorge unos metros más adelante de la zona de los banquillos para sentenciar el encuentro. El Yagüe estaba tocado. Sin rumbo, sin criterio y sin ideas.
Lo contrario que el River que se empezaba a gustar. Los locales pasaban y se desmarcaban, buscaban la entrada por las bandas y ponían la pelota en el área. Lacal, muy escorado desde su perfil, lanzó un centrochut que Jorge, en su intento de despeje, lo introducía en su portería.
El descanso podía servir para que el River se tomara el choque con más tranquilidad. Lo hizo. Pero dio igual porque aunque el Yagüe ya no parecía tan desubicado en el campo, el conjunto local estaba con pegada: tres tiros, tres goles más. Borja cruzaba por abajo desde la esquina del área diestra para marcar el cuarto de la tarde. Y dos minutos después Ismael aprovechaba un error en el despeje de Raúl para girarse y ponerla desde el punto de penalti ajustada al palo. Vidorreta se unió a la fiesta con un sensacional testarazo que se coló por la misma escuadra.





