
El bicampeón del mundo tiene depositadas todas sus esperanzas en los cambios de aerodinámica y suspensión delantera que Renault introducirá en sus coches en la esperada cita de Montmeló (27 de abril) y que se probarán la próxima semana en el propio Circuit de Catalunya. «Veremos cuánto puede mejorar el coche y cuánto mejoran los demás equipos también. A ver si damos ese pasito más para mejorar un poco», apuntó.
Cuestionado por el verdadero alcance que pueden tener esos cambios en la renovación de su confianza en el equipo Renault, Alonso se sinceró al reconocer que «ahora mismo es la única esperanza a la que nos estamos agarrando. Es la única cuerda que tenemos para salir del mar. Y hay que agarrarse a ella. Si no es así, será para preocuparse porque hoy (por ayer), Fisichella hizo mejor vuelta que yo en carrera con un Force India», explicó con un inequívoco gesto de hastío en su rostro.
El español cree, no obstante, que esas mejoras, de plasmarse, no servirán para ganar o estar en el podio. «Eso es imposible porque hace falta ganar un segundo y eso no existe en la historia de ningún equipo. No existe esa mejora. Además, eso (ganar o estar en el podio) no es lo que estamos buscando. Lo que necesitamos ahora es estar al nivel de Toyota, por ejemplo. Entrar fácil en la crono 2 y en la crono 3 y luego en carrera estar detrás de los tres grandes, Ferrari, McLaren y BMW».
Respecto a lo acontecido en el trazado de Sakhir, el asturiano habló de haberse topado «más o menos con lo que esperaba. Con problemas. No hicimos muy buenos tiempos en ningún momento durante todo el fin de semana, y tampoco esperábamos que la carrera fuera mucho mejor, o al menos diferente. Ha sido un fin de semana difícil que acabó con una carrera difícil. Salimos décimos y acabamos décimos. Como ya pasó en Malasia, dependes de que haya abandonos delante, y hoy (por ayer) no hubo», comentó.
Lógicamente, Fernando Alonso dio su punto de vista del percance con Hamilton, que el inglés de McLaren tildó de «circunstancia de carrera». El español lo vio así: «Primero me tocó y no pasó nada y luego me volvió a dar hasta que me rompió el alerón trasero. El coche estaba dañado, pero gracias a Dios pude acabar la carrera. Fue toque sin mucho sentido, pero que no cambió mucho mi carrera. Mi ritmo fue después más o menos el mismo. El coche se iba un poco de atrás, pero en el 'pit stop' quitamos un poco de alerón delantero para compensarlo y más o menos se quedó igual».
Alonso no cree que sin ese golpe hubiese podido puntuar en Bahrein. «Como mucho habría acabado noveno. No fue determinante. Me quedo con la grata sorpresa que fue entrar el sábado en la Q3, pero fue casi un espejismo. En carrera nos faltó ese medio segundito por vuelta para estar un poco más arriba», concluyó.





