«No teníamos a gente rápida arriba y sabíamos que el Mirandés es un equipo que presiona, ataca y no perdona en las segundas jugadas. Pero a pesar del resultado favorable, sabíamos que a partir del minuto 70 íbamos a tener problemas», admitía.
Y es que, aseguraba, los únicos recambios de los que disponía eran de corte claramente defensivo, varios jugadores habían pedido el cambio y el Mirandés estaba mejor físicamente. «Encima te enfrentas a un buen equipo que en ningún momento da por perdido el encuentro».
En cuanto al mal estado del terreno de juego, dejó muy claro que le daba exactamente igual y que lo importante era puntuar a toda costa. «El campo estaba un poco duro pero si no tienes intención de jugar no te sirve de nada», señaló el entrenador del Salmantino.





