
Si es que su último cuarto de ayer resultó un calco a lo sucedido el pasado jueves en territorio Euroliga. Una fotocopia de lo más preocupante, ya que llegaba a Badalona con un firme propósito de enmienda. O eso prometía. Así que si no quieres taza... Esta vez concentró todos sus males en los últimos cuatro minutos. En Belgrado, la amnesia se estiró al doble. Dimitido, dejó hacer a un oponente que sí supo sobreponerse a su particular atasco. Sintomático.
Por cierto, este 78-66 desterró las opciones reales -aún tiene a las matemáticas a su lado- de acabar la fase regular en el segundo lugar. Restan cinco episodios y la distancia con la 'Penya' es de dos victorias. Suena a misión imposible.
La sombra del miércoles
Y es que, pese a que el 'todo o nada' del próximo miércoles por acceder a la 'Final Four' podría nublar algo la vista, el choque en el Municipal de Badalona sacaba a subasta algo más que la pedrea. Concretamente, la ventaja de campo en las dos primeras rondas de las eliminatorias por el título de la ACB, que no es moco de pavo. Pues ni por ésas espabiló el cuadro alavés.
¿Qué más necesita para enchufarse de principio o fin? Actitud, consistencia o constancia son condiciones inherentes a los grandes equipos. Luego, siempre puede surgir un Rudy -anda dos escalones por encima del resto- y empañarte la mañana. Sólo que si no pones todo de tu parte....
Dolió muchísimo el triste epílogo. Siete puntos en medio de una ristra de pérdidas y con un descomunal agujero negro en el cierre del rebote. ¿La respuesta? Caras largas. Un reguero de frustración sobre el parqué. Y bastante al Oeste, en Vitoria, inquietud y angustia debido a que el calendario no aguarda a ningún rezagado, aunque éste se llame TAU Cerámica.
Empanada mental
¿No se le había repetido por activa y por pasiva al acróbata baskonista la necesidad de aprender de su desplome en el Pionir de Belgrado? Los chicos de Spahija, con su desidia y empanada mental de salida, demostraron que les hubiera venido de maravilla otra charleta más. Por su entrada en plano pareció que seguíamos en el jueves día 3.
Perdido, deslavazado, preso de una ceguera total, con grilletes en los tobillos en el balance defensivo, el TAU mutó a guiñapo en su desconcertante abertura. ¿Si hasta lanzar a canasta se convirtió en una noticia de primera plana! Ocho balones concedió de modo casi consecutivo. Y claro, el Joventut levantó de sus asientos a sus fieles (15-5, minuto 5).
Spahija apretó el botón de 'on' mediante un triple cambio (Vidal-Teletovic-McDonald). La posterior llamada a Prigioni y Jasaitis completó el puzzle. Eso sí, con ocho minutos de retraso respecto al horario oficial.
Sí se reivindicó ahí el cuadro vitoriano, acomodado por fin a la exigencia de la 'Penya', que defiende con un bate de béisbol y fluye armonioso adelante. Poco a poco, el choque recuperó las señas de lo que debe ser un careo entre el segundo y el tercero de la competición española.
Hubo tensión a espuertas, mucha intrahistoria, piques varios, miradas de censura al trío arbitral, nervios, mucha pizarra y hasta largos atascos en ambos bandos. Pero cuando el partido enfiló la recta final, cuando todo el mundo se preparaba para un clímax de infarto, el TAU decidió que la cosa no iba con él. Mal asunto con el Partizán en camino.







