
«La segunda empresa aeronáutica española en alta tecnología y modificación de aviones es la división de mantenimiento de Iberia», afirma orgulloso el presidente de la compañía, Fernando Conte. El ejecutivo recuerda que los talleres de la aerolínea ocupan la novena posición en la clasificación mundial, excluidos los propios fabricantes. Al frente del negocio se encuentra Manuel López Aguilar, quien explica que 2007 ha sido «el año de la explosión» de la división. Un paso de gigante en un mundo en el que «sólo sobrevivirán los más grandes y mejor preparados», añade. López Aguilar aclara que la empresa se plantea su crecimiento futuro no mediante compras si no a través de alianzas.
Muy cerca del madrileño aeropuerto de Barajas, en La Muñoza, se levantan siete espectaculares hangares. Dentro, una estampa inusual: enormes aviones rodeados de andamios en los que una plantilla de 4.000 personas se afanan en dejar a punto los aparatos en sus obligatorias revisiones o reparar los inmensos y carísimos motores. La actual cartera supera el centenar de clientes, incluidos fabricantes como Boeing o Airbus, y pronto crecerá de forma notable ya que Iberia acaba de crear una 'joint venture' al 50% con Singapore Technologies Aerospace Services (STAS).
Crecimiento
Esta nueva empresa mixta, que tendrá sede en España, se especializará en la reparación de trenes de aterrizaje -precisamente la parte de los aviones que más sufre- de los Airbus A-320, 330 y 340. La alianza con STAS, parte de cuyo capital está en manos del Gobierno de Singapur, permitirá a Iberia acceder a gran parte del mercado asiático. A medio plazo, explica López Aguilar, la firma ampliará sus labores al segmento de los componentes. Además, añade, «todos aquellos trabajos de mantenimiento que ellos no puedan afrontar nos los darán, y viceversa».
Pero no es el único salto de gigante logrado por Iberia Mantenimiento. La firma también acaba de obtener una de las tres licencias concedidas en todo el mundo para la conversión de aviones de pasajeros Boeing B-757 en cargueros. Un paso obligado, ya que los B-727 usados para carga en las últimas décadas no cumplen ya con los requisitos medioambientales de la mayoría de las administraciones. Estos trabajos se llevarán a cabo junto a la compañía estadounidense Precision Conversions.





