
Ya en junio de 1973 el Ayuntamiento había cedido de forma gratuita a la Caja de Compensación y Reaseguro de las Mutualidades Laborales un terreno de 5.000 metros cuadrados en la zona contigua al asilo-hospital de San Andrés. Sin embargo, en un principio el retraso se produjo por la demora de la subasta, y luego se sumó a ello cuestiones relacionadas con la constructora adjudicataria, Edificios y Obras S.A., que hizo una oferta de 130 millones de pesetas.
El proyecto fue realizado por los arquitectos Javier Markel Artola y Luis Zulaica y, según se apuntaba en las páginas de El Correo, el terreno se habría de distribuir en tres volúmenes, dos para la Residencia como tal y un tercero destinado a la construcción de un hogar del jubilado.
En un principio se contemplaba la habilitación de 200 camas, a través de 72 habitaciones dobles y 59 individuales, todas ellas además con baño, terraza y una pequeña zona de estar. El edificio constaría de una plaza baja, donde se ubicarían los aparcamientos, accesos, tiendas e instalaciones varias, y tres alturas. La planta primera estaría destinada a la administración, dirección, vestuarios, almacén y vivienda del conserje. En la segunda se establecerían los servicios de rehabilitación, terapia ocupacional, zona clínica y vivienda del director. Y ya en la tercera la cocina, comedor, economato, sla de estar, capilla, cafeteria y la biblioteca.
Los primeros trabajos consistieron en la realización de mediciones y movimientos de tierras, aunque con dificultades propiciadas por el sistema de conducción de aguas. El plazo de ejecución de las obras era de doce meses, aunque ya desde un principio se pensaba que podrían prolongarse los trabajos dos o tres meses más, como así sucedió.





