
Son considerados, a todos los efectos, agentes de la Benemérita. Tienen su número de identificación y así consta en los expedientes. Son perros normales que han recibido un adiestramiento especial para cumplir las misiones que se les encomienda por parte de la Comandancia de la Guardia Civil en La Rioja.
Estos animales provienen de Madrid. Allí se compran a criadores de Bélgica u Holanda, además de españoles; y se adquieren tras pasar un examen con pruebas físicas. Son los agentes especializados del cuartel de El Prado los que dicen si el perro es válido para la misión o no.
Como explica un agente del servicio en Agoncillo, «cuando se adquiere un perro, no tiene ni un año. No hay razas especiales, pero normalmente son pastores alemanes y últimamente malinoise». Este miembro de la Guardia Civil se ha formado durante seis meses para adiestrar y entrenar al canino. Parte de los éxitos de las operaciones que estos animales realizan se deben a una cuestión fundamental: la relación entre el agente y el perro.
A cada agente se le asigna un perro determinado y ambos formarán la pareja de la Guardia Civil perfecta. El juego entre ambos es fundamental, puesto que toda la instrucción se basa en eso, en el juego. Luego están los cuidados: buena alimentación, vacunación, tratamientos veterinarios, baño semanal y mucho cariño.
Otro agente de Agoncillo, junto a su perro 'Maneken' -especialista en rastreo de personas-, relata su relación con su 'compañero'. «Son perros muy obedientes, que sólo quieren jugar, por eso hay que darles mucho cariño. Estos perros son Guardias Civiles, sabes que no te van a fallar, son fieles compañeros», asegura.
Especialidades
Las tres especialidades de los perros que trabajan en el servicio cinológico son las de rastreo de narcóticos, de explosivos y de personas. Cada especialidad está basada en ese 'feeling' entre agente y animal. Se trata de un juego y como tal ambos están acostumbrados a jugar.
'Tudo' y 'Tango' se dedican al rastreo de narcóticos. El agente que ambos perros tienen asignado lleva 21 años trabajando en esta especialidad. Como él mismo explica, «muchas veces se piensa que a los perros se les droga para que encuentren el alijo. Eso es falso. Lo que se hace es jugar con un trapo para que identifiquen el alijo con su juguete. Entonces, cuando hay un foco de narcótico, el perro araña pensando que es su juguete». Así avisan 'Tudo' o 'Tango' cada vez que encuentran en algún lugar, por recóndito que sea, un cargamento de narcóticos.
De manera similar actúa 'Maneken', especialista en búsqueda de personas en peligro; personas heridas, atrapadas o fallecidas. Este animal sale al lugar de búsqueda a jugar. Pero su juego consiste en encontrar a personas que estén tumbadas en el suelo. Ante la gente que le acompañan andando, el perro ni se inmuta. Pero en el momento que ve a alguien tumbado, 'Maneken' comienza a ladrar.
El agente responsable de este canino matiza la técnica de estos perros y comenta que «ellos están jugando y te avisan de que han encontrado algo con elementos que su agente pueda ver o escuchar. El antidroga araña; pero en el caso del de rastreo de personas, al que puede no ver, porque ha caminado más que el agente, ladra».
Avisan del peligro
La tercera especialidad que este Servicio Cinológico de la X Zona de la Guardia Civil tiene en nuestra comunidad es la de rastreo de explosivos. Y los dos perros asignados a esta sección también juegan buscando las bombas. Cuando localizan algún explosivo, los animales se sientan.
De esta manera, el animal que ha localizado un peligro avisa sentándose, para que nadie se acerque porque ahí se encuentra el peligro. Estos animales no tienen facultades especiales, pero sí tienen desarrollados a través del juego los sentidos de la vista y del olfato.
Son perros normales, pero son guardias civiles.






