
Ayer le tocó a Londres, donde las movilizaciones contra el Gobierno de Pekín derivaron en incidentes que se saldaron con un total de treinta detenidos. Todos fueron arrestados en diferentes puntos de la ruta «por diversos delitos relacionados con el orden público», según indicó un portavoz de Scotland Yard.
El campeón olímpico de remo Steve Redgrave fue el encargado de inaugurar el periplo londinense de la llama, que empezó en el estadio de Wembley, en presencia de la embajadora china, Fu Ying, y finalizó en la cúpula de O2 en Greenwich. Ya desde el principio arreciaron las protestas. A última hora se cambió el recorrido para que Fu Ying pudiera transportarla a su paso por Chinatown, el barrio chino situado en el centro de la capital británica donde fue recibida por críticos y partidarios de los Juegos Olímpicos.
Posteriormente, el primer ministro, Gordon Brown, recibió la antorcha a las puertas de su residencia oficial, en el número 10 de Downing Street, un gesto criticado por los activistas opuestos a la ocupación y represión en Tíbet.
Asalto a una relevista
El momento más problemático se produjo cuando un manifestante llegó a coger la antorcha de manos de una de las portadoras, la presentadora de televisión Konnie Huq, antes de ser reducido por la Policía, mientras que en otro punto de la marcha otro de los detenidos intentó apagar la llama con un extintor.
Pese a las constantes interrupciones, la antorcha, rodeada en todo momento de delegados olímpicos y policías, prosiguió su viaje por las calles de Londres, entre los aplausos de parte del público y los cientos de estudiantes chinos congregados para apoyar los Juegos. El símbolo olímpico llega hoy a París.









