
Este tramo, de unos cuatro kilómetros de longitud, forma parte de la primera fase de la autovía, la que se abrió en 1994 y se quedó pequeña ante el crecimiento del tráfico. La prolongación hasta Erletxe, inaugurada en diciembre de 2003, marcó el despegue del corredor como alternativa a la A-8, un papel que se ha visto reforzado con las conexiones entre ambas infraestructuras y el cierre del anillo de carreteras del Bilbao metropolitano. El trasvase de tráficos confirmó que el Txorierri es un «eje fundamental» de la red viaria, pero también puso en evidencia sus estrecheces.
Pocos meses después de la apertura del trazado Derio-Erletxe, el Departamento de Obras Públicas empezó a diseñar los terceros carriles del primer eslabón de la autovía, en los tramos Enekuri-La Avanzada y Enekuri-Larrondo. El que ahora está a punto de arrancar, desde los túneles de Artxanda hasta Derio, va a complicar la rutina de los conductores durante veinte meses. De momento, se ha acotado la zona con vallas y pintura amarilla y este mes se empezará a meter maquinaria, según ha informado el Departamento foral de Obras Públicas. Los trabajos costarán 10,9 millones de euros.
Será un tajo molesto en una zona por la que circulan unos 75.000 vehículos al día, de los que un 8% son camiones. A cambio, mejorarán «las condiciones de seguridad» del tráfico y aumentará la capacidad de la vía con tres carriles por sentido. A lo largo de cien metros se habilitará un cuarto carril para permitir la bifurcación de la carretera hacia Mungia y Santo Domingo. Una vez concluida esta obra, a finales de 2009, quedará pendiente la ampliación del tramo entre Derio y el aeropuerto.





