
«A alguien le tenía que tocar hacerla y a mí me gusta enfrentarme a los problemas, no esconderme», señaló el edil peneuvista. Una ciudad que se precie de «moderna», no puede andar por «la vida con unas 'malas tripas' y tener en vilo a sus ciudadanos con la posibilidad de privarles en un momento dado de agua o luz», explicó.





