
La madre del cordero sin respuesta que lo salve. ¿Por qué Renault disponía hace dos años de un monoplaza campeón y en tan breve espacio ha caído su cotización en picado? Briatore no tiene respuesta. No, al menos, convincente: «Nunca puedes saber dónde está la verdad de las cosas. Hemos trabajado al máximo y demostrado que dedicación no falta en el equipo. Tal vez la clave habría que encontrarla en el cambio de Michelín a Bridgestone..., aunque no lo sé».
Pero el magnate italiano no tuerce el gesto, no enseña un solo motivo de preocupación. Es un hombre despreocupado que sonríe a la vida. «Si quieres podemos estar seis horas hablando sobre el descenso de rendimiento en el coche, pero nada iba a cambiar. Hay lo que hay. Y lo que tenemos que hacer es trabajar».
Su factoría de Enstone (la sede del equipo en Inglaterra) pasa el primer examen de la temporada. Tanto se ha hablado de las mejoras previstas para el R28 en la próxima cita de Montmeló (27 de abril) que todo lo que no sea un rendimiento superior, será considerado un fracaso. En la fábrica inglesa se diseñó el coche que ganó los Mundiales de 2005 y 2006. De ahí debería salir ahora un aportación en aerodinámica, suspensiones y frenos que elevase el tono del R28 en dos o tres décimas. «Un segundo por vuelta es imposible. Estaríamos hablando de un milagro», cuenta Alonso.
El R28 que conducen el español y Piquet tiene goteras en varios tejados. No corre lo suficiente en las rectas, es duro de frenos y tampoco funciona en la amortiguación. Para paliar este último problema, Renault tiene preparado «algo parecido» al antiguo compensador de masas (el famoso «mass damper» de 2006). Una batería de remedios que no debe esconder una realidad. Si Renault puede mejorar (o no), los demás también lo harán. «Tenemos que buscar el nivel que ahora tienen Toyota o Williams (dos de los equipos que quisieron ficharlo en el invierno). Llegar fácil a la Q2, entrar en la Q3. Necesitamos tres décimas por vuelta. Con eso valdría para pelear», dice el asturiano. Renault acometerá ensayos en Barcelona los días 15, 16 y 17 de cara al Gran Premio de España, el 27 de abril. Pero que nadie espere milagros.





