Hamilton se dejó sus opciones en la parrilla. El sistema empleado para que cuando el coche hace un trompo no se cale le jugó una mala pasada y perdió muchas posiciones. Luego llegó el incidente con Fernando Alonso que, sin culpa alguna, salió perjudicado. El impacto dañó su alerón y sufrió algunos problemas con la suspensión.
Tras la tercera cita del Mundial ha quedado patente que los dos BMW se están acercando cada vez más a los equipos de arriba. Cada semana van a más, pero son demasiado conservadores. Cuando se crean que pueden ganar, seguro que van a dar más guerra. Trulli está haciendo un buen trabajo para Toyota y ya se ha colocado por encima del asturiano, y el Red Bull de Webber terminó séptimo y lleva un motor Renault, lo que deja claro que los problemas de la escudería francesa son de chasis. Williams se llevó el último punto con Nico Rosberg. Este piloto junto a Kubica son la revelación del campeonato.
Otro aspecto destacado de este Mundial es la igualdad existente en la cabeza. Los cinco primeros están separados por otros tantos puntos. Es importante que cada semana haya un líder. La próxima cita será en Cataluña. Ahí llegarán la mejoras de Renault pero también la de los Ferrari, McLaren, Toyota... Todas las escuderías presentan sus avances aerodinámicos a su llegada a Europa. Por eso los monoplazas galos tienen que dar un triple salto mortal para conseguir estar más arriba y creo que pueden estar bastante más lejos de lo que la gente piensa.





