
Un exigente rival, el Ávila, que bien puede servir de prueba para comprobar el estado y la evolución de los jugadores de cara a afrontar la promoción de ascenso.Visitará el municipal un equipo que puede resolver de forma matemática en estas dos próximas jornadas su entrada en la fase de ascenso. «Va a ser un partido difícil. Ellos vendrán con la idea de quitarse la espina clavada que tienen tras el uno a cinco de la primera vuelta, querrán desquitarse y será un encuentro con mucha más intensidad que otros. Una buena prueba porque además nadie quiere relajarse y perder un puesto», asegura uno de los jugadores rojillos que en la última jornada retornaba al once inicial.
Y lo hizo a lo grande. El partido disputado ante el Salmantino no pasará a los anales de la historia por su vistosidad, pero sí que será, a buen seguro, recordado por este futbolista. El lateral izquierdo consiguió el tanto del empate a dos cuando el choque ya expiraba, en el minuto 89, y, por lo tanto, estrenarse esta temporada como goleador rojillo.
Y es que no es habitual que un hombre que ocupa esa demarcación en el campo se prodigue en la consecución de goles para su equipo. Razón de más para que no ocultara ayer a este periódico su satisfacción al haber contribuido de esta forma a conseguir una igualada que, a tenor de cómo transcurría el segundo tiempo, se antojaba poco menos que una misión imposible.
«Fuimos con todo hacia arriba. Peinó Joseba, esperé que cayera hacia atrás, paré el balón con el pecho y pegué un trallazo con todas mis ganas que se coló en la portería». El protagonista recordaba así, 24 horas después, una de las últimas jugadas del encuentro disputado en Salamanca, «en un campo que estaba bastante mal para jugar al fútbol», reconoce el de Ciudad Real.
A pesar de ello y de no estar acostumbrado a marcar, «mi labor es facilitarlos porque desde mi posición en el campo es bastante difícil lograrlos», el líder evitó la que podía haber sido su segunda derrota de la presente Liga.
«El equipo tuvo coraje»
Por este motivo, si algo quedó patente en esta jornada es «el coraje y las ganas de querer ganar que siempre tuvo el equipo», señalaba uno de los efectivos que en el choque de este pasado domingo retornaba al once inicial en el carril del '3'. «Se nos puso muy difícil y muy cuesta arriba pero tuvimos fe y al final pudimos remontar» , subrayó al hacer referencia a un compromiso en el que se conjugaron una serie de circunstancias, todas ellas adversas para los de Sola: salida a las 6,30 horas de la mañana, partido a las 12 y un campo que no reunía las condiciones adecuadas para practicar buen fútbol.
Este componente de la plantilla mirandesista admite, no obstante, que le defraudó en cierta manera el filial del Salamanca, una escuadra que ocupa la quinta plaza de la clasificación con sólo un punto de desventaja con respecto a la Arandina, club que se sitúa en puestos de 'play off'. «Me esperaba un rival más fuerte. Gracias a nuestra insistencia pudimos sacar un buen resultado, pese a que el campo no lo permitía».
El castellanomanchego volvía a saltar desde el inicio a un terreno de juego de Tercera División tras no hacerlo durante varias semanas por la lesión y porque en el proceso de recuperación se ha encontrado con el buen estado de forma del alavés Jon Gebara, factores que le han impedido una rápida incorporación al bloque titular.
Al principio del choque ante el Salmantino le pasó factura, como es lógico, el período de inactividad, pero poco a poco se fue entonando hasta el punto de concluir el partido recogiendo los abrazos de sus compañeros al obtener el tanto que significaba el definitivo empate a dos.
«Ya no sufro ninguna molestia y ahora lo que tenemos que hacer es prepararnos todos de la mejor forma, no caer lesionados y afrontar con garantías el play off'».





