
El texto incluye un informe de gestión de los últimos cuatro años que, en opinión de los comunistas, -siempre críticos con las alianzas de EB con el PNV-, es el contexto adecuado para revisar estos pactos. El EPK rechaza que esta cuestión se discuta en público, puesto que entienden que alimenta la tensión y la crispación interna. De ahí su malestar con la carta abierta firmad por Matute y Bao.
La permanencia de EB en futuros gobiernos junto al nacionalismo, simpre y cuando lo permita la aritmética parlamentaria, sigue en todo caso en cuestión por ese tercio de delegados que votó ayer en contra de las propuestas de la dirección. Incluso por Batzen, pese a tratarse del sector más proclive al entendimiento con el nacionalismo. En medios de esta sensibilidad se insistía ayer en que «los perfiles de izquierda» de la coalición se han visto «difuminados» con su permanencia en el Gobierno vasco, lo que le ha impedido posiciones más «nítidas» frente al proyecto de la 'Y' ferroviaria vasca o en el conflicto de Osakidetza.







