
Como en París o Londres
Con este propósito, ayer reclamaron a la dirección una ampliación de plantilla para que «durante esa franja de fin de semana, además del vigilante de seguridad, haya dos supervisores de atención al público en cada estación», apuntó Martínez. Las centrales sindicales consideran que trabajar en pareja, puede ser una medida eficaz para proteger a los empleados. «El mero hecho de no estar solo puede evitar situaciones de riesgo», argumentan. De todos modos, la solicitud no atiende sólo a razones de seguridad. «También se trata de dar un mejor servicio. Uno se fija en el metro de París o en el de Londres y cada estación tiene a dos personas atendiendo a los pasajeros, cuando no tienen tres». El comité no alberga demasiadas esperanzas. «La decisión depende de Recursos Humanos, un muro contra el que chocamos una y otra vez», lamentan.
La reunión se celebró horas después de que una treintena de empleados de Metro Bilbao se concentrara en la estación de Las Arenas para condenar la última agresión a un supervisor, atacado con un martillo. El presidente del comité, Rafa Valencia pidió a la empresa «propuestas para atajar estas situaciones en el plazo de un mes», y advirtió de que «si esas propuestas no nos parecen suficientes, recurriremos a otro tipo de medidas». El responsable de comunicación del metro, Julio Ibarra, aseguró que «una sola agresión es un fracaso en seguridad» y prometió decisiones al respecto, pero recordó que «el índice de incidentalidad del suburbano es del 0'001%».






