Lo cierto es que, por una u otra razón, las peticiones para colocar un semáforo fueron cayendo sucesivamente en saco roto, una travesía estéril por las instituciones que se prolongó por espacio de siete años. El 30 de octubre de 1998 se presentó la primera solicitud por escrito en el registro del Ayuntamiento de Bilbao. Las peticiones vecinales llegaron también hasta Bilbao Ría 2000, que en una sorprendente decisión nunca aclarada decidió suprimir el semáforo cuando parecía que las negociaciones entre el Ayuntamiento y la Diputación de Vizcaya avanzaban por buen camino.
Las soluciones, por desgracia, llegaron demasiado tarde. Emile López, una anciana del barrio, fue la última mujer que vio con vida a Oihane -«era ideal»- y a Aitor, del que recuerda que tenía «unos ojos azules preciosos».





