
Pero, ¿cómo se mide esa peligrosidad? Para hacerlo, EL CORREO acudió al recinto con Juan Luis España, responsable de la Federación de Construcción de CC OO en Álava y técnico superior en prevención de riesgos laborales. Tras poco más de media hora de paseo, el resultado fue contundente: el experto localizó ocho fallos en las medidas de seguridad de las obras y calificó como «graves» los riesgos para los peatones.
La mitad de los incumplimientos de la normativa afecta al deficiente vallado de los lugares donde se realizan los trabajos. En cuatro de ellos no existe delimitación entre las zonas de paso para peatones y los espacios donde se desarrollan las labores. «Esta falta de separación es el principal problema», explica España, «porque cualquier persona que vaya despistada, o hablando por el móvil, puede tener un disgusto». Lo curioso del asunto es que los puntos con deficiente vallado van modificándose a lo largo del día porque las rejas metálicas se mueven a medida que avanza la obra.
Pero hay más anomalías. A la altura del inicio de la calle Zapatería hay habilitado un paso para cruzar la calzada a los peatones procedentes de la plaza de España. «Deberían haber pintado un paso de cebra provisional, y no lo hay». El resultado son carreras entre los coches y, cuando el tráfico es intenso, algunos viandantes optan por no cruzar, sino por continuar su marcha paralelamente a los vehículos por la misma calzada.
Sin límite de velocidad
El peligro se incrementa si los coches van rápido, algo posible porque la señal que marca el límite de 20 kilómetros por hora a la altura de la calle Diputación se encuentra mal orientada y resulta invisible para los conductores. Y así se llega a la sexta infracción. Las otras dos, para alcanzar las ocho, tienen que ver con otros tantos agujeros sin tapar en plena zona de paso de los peatones. «Deberían estar cubiertos con tablones o algo», indica el sindicalista. Aunque también señala a algunos viandantes que se cuelan por lugares peligrosos para evitar incómodos rodeos: «eso tampoco puede ser».
La crítica es compartida por Juan José Vallejo, responsable de la Federación de Construcción de UGT en Álava, quien también coincide en que los principales problemas en la obra tienen que ver «con los cerramientos». «Pero no es un problema exclusivo en la Virgen Blanca», matiza. «Hay que hacer estudios más minuciosos para hacer compatibles las obras públicas con el tránsito de personas».









