Pinillos se convierte una vez por semana en una aplicada estudiante de lenguaje bimodal. Sentada en un pupitre junto a sus alumnos, atiende las explicaciones de la profesora de Audición y Lenguaje del centro, Marisa Benito. Poco a poco, ha conseguido hacerse con los rudimentos de un sistema que le permite ampliar sus posibilidades comunicativas con Enrique.
Marisa Benito y la pedagoga Inmaculada de Prado también trabajan de forma individual con el joven a lo largo de la semana. Ellas están convencidas de que, si sigue tan motivado como hasta ahora, los progresos en el ámbito comunicativo continuarán.






