Manuel Granados, secretario general del PP madrileño, opinó que sería muy «bueno» y «sano» que hubiera «más de una candidatura» para liderar el partido. Aunque no desveló a quien votará en el caso de que Aguirre se presente, sí aseguró que hará lo que considere «mejor para España y para mi partido».
Más claro fue el portavoz del PP en la Asamblea madrileña. Antonio Beteta anunció que tanto él como «numerosos» diputados regionales apoyarán a Aguirre si opta a suceder a Rajoy, y explicó que «la dificultad objetiva» es conseguir «los 600 avales que se exigen». Beteta subrayó que si la presidenta de la comunidad «ve que hay mimbres suficientes» dará un paso adelante y luchará por presidir el PP.
El resto de dirigentes optó por dar a sus respuestas unas grandes dosis de cautela. Así, Eduardo Zaplana, Rita Barbera o Ana Botella destacaron la «normalidad» de las palabras de Aguirre. Igual hicieron Federico Trillo o Javier Arenas, quien, en todo caso, pidió que estos debates se hagan internamente para que no beneficiar al PSOE. También terció en la polémica el presidente de La Rioja. Pedro Sanz afirmó que «yo me preocupo, de momento, de La Rioja, y lo demás ya llegará cuando llegue».







