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Sociedad

TRIBUNALES
Un pederasta ingresa voluntariamente en prisión tras conocerse que estaba en libertad
El hombre había sido condenado en firme en 2005 por abusar de la hija de su ex, de 7 años

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Un pederasta que en 2005 fue condenado por sentencia firme a dos años y medio de prisión por abusar sexualmente de la hija de su ex pareja cuando ésta tenía 7 años ingresará esta semana en la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) después de que su ex compañera haya denunciado públicamente que estaba en libertad. «Temo por lo que nos pueda hacer a mí y a la niña», advirtió la mujer, Ángela.

Juan Bernardo Ramírez Nogales, de 28 años y nacionalidad ecuatoriana, fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 3 de Ciudad Real por abusos continuados a la menor, una sentencia que posteriormente ratificó la Audiencia Provincial. La Fiscalía incluso pidió su indulto parcial al Gobierno para favorecer su integración y reinserción social, pero el Ejecutivo se lo negó en diciembre de 2007. Desde entonces permanecía en libertad gracias a un informe solicitado por el juzgado sobre su situación en España.

El reciente caso de la pequeña de Huelva Mari Luz hizo que la ex compañera de Juan Bernardo denunciara su caso públicamente esta semana y ordenara a su abogado pedir una orden de busca y captura contra él, así como su inmediato ingreso en prisión. Su acción ha servido para que la Justicia haya dado a este pederasta un plazo de cinco días para acudir a la cárcel, plazo que Juan Bernardo no agotará puesto que ingresará en la prisión de Herrera de La Mancha antes del viernes. «Queremos que no haya ninguna Mari Luz más. Él ha estado cinco años en la calle, tres desde que fue condenado formalmente, y espero que durante este tiempo no haya abusado de más niñas. Debemos proteger más a nuestros menores», declaró Ángela, la madre de Paula, la pequeña que sufrió estos abusos durante un año. El pederasta aprovechaba las ausencias de su progenitora, que trabajaba como dependienta en un supermercado, para vejar a la menor.

Como consecuencia de los abusos, la niña sufrió mareos, pérdidas de conocimiento, alucinaciones y pesadillas, síntomas que hicieron pensar a los médicos que padecía epilepsia. Sin embargo, acabó confesando a sus amigas lo que el pederasta le hacía y éstas se lo contaron a sus madres, que fueron las que a su vez pusieron a Ángela sobre aviso.

Otros casos

No fue éste el único caso de pederastia que ayer fue noticia. En la localidad barcelonesa de Vilanova y la Geltrú, un juez ordenó prisión provisional sin fianza para un hombre acusado de someter a abusos continuados a dos niñas en la tienda de golosinas que regentaba. Las dos víctimas eran hijas de empleadas del establecimiento.

Y en Móstoles, también ayer, comenzó el juicio contra un guardia civil por abusar sexualmente de su hijastra que, días después de denunciar el caso, se suicidó arrojándose al metro. La Fiscalía ha pedido tres años de cárcel para José María C., que también está acusado de agredir sexualmente a su hija biológica, de diez años.
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