Un informe del Departamento de Madrazo sobre las perspectivas del mercado a largo plazo ya advertía a finales del pasado año de que las administraciones tendrán que reformular sus estrategias en materia de vivienda. Hasta ahora, se han concentrado en la promoción de pisos protegidos de tamaño medio o grande para adjudicarlos en propiedad a familias tradicionales. Más recientemente han empezado a pensar en alquileres subsidiados dirigidos a jóvenes 'mileuristas' solteros. En realidad, el es- cenario será diferente en los próximos ocho años: el tamaño de las familias caerá hasta 2,4 miembros y habrá 163.000 vascos menos en la franja de los 25 a los 39 años.
Según el informe del Gobierno vasco, ese drástico retroceso en la población 'joven' hará caer la demanda de primera residencia. Pero muchas personas necesitarán mudarse a pisos más pequeños que los que se habían construido hasta ahora, bien en régimen libre o de protección. Esos ciudadanos también se replantearán la opción del piso en propiedad o en alquiler y se fijarán en detalles distintos antes de decidirse por un inmueble.
Uno de los motivos es que sus necesidades serán diferentes. En un futuro próximo, dos de cada tres unidades familiares tendrán una mujer como persona de referencia. Aumentará el número de divorciados y se dispararán los hogares de personas mayores. Residentes que se han instalado en urbanizaciones alejadas de los centros urbanos posiblemente volverán a la ciudad cuando envejezcan, para estar más cerca de los servicios sanitarios y de los centros de dependencia.







