
LA FUNCIÓN DE HOY
«'El perro del hortelano' fue una de las primeras obras que él hizo y dice que es una de las que más le gusta de todo este período. Y, básicamente, por esa extraña combinación que él dice que no se ha en el teatro de Shakespeare, esa mezcla de drama y de comedia», describe Arribas. El intérprete señala que el director «ha basado el montaje en la contraposición de estos dos aspectos de la obra, imprimiendo a esos cambios un ritmo que sirve como un buen trampolín para la puesta en escena de este texto en concreto».
El personaje de Arribas es el conde Federico, uno de los pretendientes a los que Diana deja de lado, por Teodoro, su secretario. «Tiene un carácter intrigante en la segunda mitad de la obra, y la contraposición con cómo es al principio genera una comicidad que Laurence nos ha dejado desarrollar muchísimo», apunta.
Arribas considera que cuando -a diferencia de este montaje- se cortan textos clásicos con la excusa de adaptarlos al espectador de hoy «puede haber algo de malentendido, de desconfianza hacia el público, como si no fuera capaz de asimilar 2 horas y 40 minutos de un buen producto teatral».
En favor de la historia
«Si el espectáculo es bueno, lo ha sido la dirección y los actores trabajan en consonancia con ella, en favor de la historia, el espectador no piensa en el tiempo: disfruta de esa historia, la intelectualiza y, finalmente, la digiere», razona Arribas, cuya compañía ha investigado especialmente el teatro en verso, con especialistas como Vicente Fuentes.
La compañía Rakatá prepara ya su siguiente montaje, que será 'Fuenteovejuna', de Lope de Vega. «Aunque hasta que estrenas no puedes decir que tienes un espectáculo -y, a veces, ni en ese caso-, todo parece indicar que contaremos de nuevo con Laurence Boswell como director», anunció Rodrigo Arribas.







