El asunto no pintaba demasiado bien para los intereses baskonistas. En ese momento ocurrió; aparecieron los viejos rockeros -Prigioni y Vidal- empeñados en estar en todas las 'Final Four' que se jueguen mientras sigan militando en el Baskonia. Todo cambió. Más por cómo mostraron el camino el escolta catalán y el base argentino que por otra cosa. La solución estaba en la defensa, siempre al borde de la falta, asustando a los jovencísimos contrarios y priorizando los impulsos sobre las lecciones aprendidas. El tapón bajo el aro de Prigioni al gigante Pekovic es el mejor ejemplo de la pasión que el TAU estaba poniendo.
Con el partido encarrilado por los 'nuestros' aparecieron los 'morenos', que ayudaron a rematar a un equipo ya moribundo, siendo siempre Mickeal el más acertado.
Iremos a Madrid a repetir la hazaña de eliminar al poderoso CSKA. Si cayéramos en la semifinal, lo que tenemos garantizado es que seguiremos siendo la envidia de los grandes españoles. La afición cumplió perfectamente lo que el equipo pedía de ella y ahora recibe el premio de pasar un fin de semana maravilloso de comidas, cenas y baloncesto.





