
Los datos permiten evaluar con mayor precisión una de las razones que impulsan a la Administración vasca a defender que el futuro de la compañía pase por el mantenimiento de su sede en Euskadi. Aunque no es la única -la empresa también ejerce un enorme poder de tracción sobre la industria del entorno debido a su gran capacidad de compra-, la aportación fiscal de Iberdrola es realmente sensible para los presupuestos públicos. Hay que tener en cuenta, además, que el 70% de estos ingresos termina en las arcas del Ejecutivo de Vitoria, debido al sistema interno de reparto aprobado por las tres diputaciones y el Gobierno vasco.
En el caso del Impuesto de Sociedades, y debido a que la mayor parte de las ventas de la empresa se realizan fuera de la comunidad autónoma vasca, las haciendas forales únicamente ingresan una parte proporcional al negocio que la compañía tiene en Euskadi. Sin embargo, en otras figuras impositivas, como es el caso del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados -el que se aplica a operaciones como las ampliaciones de capital-, el ingreso corresponde en su totalidad a la Hacienda de Vizcaya. La regulación de este reparto impositivo -lo que técnicamente se conoce como 'puntos de conexión'- fue concretado por el Estado y la comunidad autónoma en el Concierto Económico.
Reacción de Azkuna
El interés demostrado por la compañía francesa EDF por hacerse con el control de Iberdrola, de la mano de la constructora ACS -principal accionista de la eléctrica en la actualidad-, ha sembrado mucha inquietud en la Administración pública vasca. Ve en esta operación no deseada el peligro de que, a medio plazo, Euskadi pueda perder la sede social y fiscal de la compañía. Ayer mismo, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, se sumó a las voces institucionales que se oponen a la operación de la firma gala EDF.
En una comparecencia pública, Azkuna reclamó al presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, que defienda «con uñas y dientes» a Iberdrola ante una posible operación hostil por parte de EDF. Hay que recordar que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, fue el primero en comunicar a Zapatero que existía ese «interés» en la eléctrica de su país.
En declaraciones a los medios de comunicación, Azkuna pidió que el Ejecutivo socialista «se aclare y apoye a una empresa que es modélica y muy importante en Euskadi y en una parte destacada de España». El alcalde de Bilbao recordó que Iberdrola es una compañía fundada en la capital vizcaína y, por ello, mostró su compromiso de «apoyar con todas sus fuerzas» a la empresa.





