
La presentación de una moción de censura contra ANV en Mondragón por no condenar el asesinato de Isaías Carrasco fue planteada días después del atentado por el PSE, pero rechazada por Joseba Egibar la semana pasada. Sin embargo, la dirección del PNV buscó una salida intermedia que constaba de tres pasos. El primero, pedir a ANV que condenase las últimas amenazas vertidas por ETA. En caso contrario, exigir la dimisión de sus alcaldes; y si no, formalizar las mociones de censura.
La negativa de Acción Nacionalista a desmarcarse de la banda obligó el pasado lunes a la ejecutiva del PNV a subir al segundo escalón y redactar un texto que remitió al resto de formaciones. En dicho documento, el partido liderado por Iñigo Urkullu insta a los cargos municipales a comprometerse en la defensa de los derechos humanos y en la oposición «al uso de la violencia o a su amenaza para alterar los procesos políticos». Asimismo, exige que dimitan los ediles que no acepten estos planteamientos.
A pesar de que, en un principio, los socialistas eran partidarios de agilizar los trámites, destacados dirigentes como el secretario general, Patxi López, o el de Organización, Rodolfo Ares, ya habían mostrado su disposición a aceptar los planteamientos del PNV. El texto pactado entre ambas partes apenas introduce variaciones respecto al elaborado por los peneuvistas; por ejemplo, se añade el término «condena» al uso de la violencia que no aparecía en el original del PNV.
El siguiente paso será su presentación en los diferentes ayuntamientos vascos, y donde alcanzará mayor trascendencia será en los liderados en minoría por ANV. Se trata de 17 municipios, 14 de ellos en Guipúzcoa y 3 en Vizcaya. El primero será el de Mondragón, donde los socialistas han insistido en que la marcha de Galparsoro constituye una «exigencia democrática». Otros consistorios importantes que podría perder la izquierda abertzale serían Elorrio, Bergara, Hernani o Pasajes.
Postura de EA y PP
PNV y PSE admiten que las posibilidades de que dimitan los ediles de ANV por su propia voluntad es casi nula, una negativa que desembocará en la presentación de diferentes mociones de censura. Pero para que estas reprobaciones salgan adelante, socialistas y peneuvistas necesitarán en la mayoría de los casos el respaldo de otras formaciones, como Eusko Alkartasuna, Aralar, EB o el PP. Será mañana cuando se intente alcanzar un pacto global. En declaraciones a 'Onda Cero', Urkullu admitió ayer que la actuación de su partido en Mondragón «no es el mejor ejemplo» que se puede transmitir a la sociedad y subrayó su propósito de «superar esta situación».
Por ahora, la firma del acuerdo entre PNV y PSE ha sido recibido con ciertos recelos por parte de EA. Uno de sus máximos responsables, Rafa Larreina, afirmó que su partido no se va a pronunciar sobre el contenido del texto hasta mañana porque, a su juicio, se trata de «un tema serio para tener en cuenta por todos los partidos y no protagonizar carreras mediáticas con el fin de enmendar errores. Las cosas se están haciendo mal, se está cometiendo error tras error». «Lo fundamental es que nos reunamos todos los partidos y tomemos una decisión conjunta, y no actuar de forma unilateral o bilateral», sostuvo el representante de Eusko Alkartasuna.
Por su parte, el Partido Popular confirmó que votará a favor de su propia propuesta para desalojar a ANV y señaló que la iniciativa del PNV lo único que hace es «dilatar» la solución del problema. En todo caso, aseguró que no se opondrá a la moción jeltzale.







