-«A la gente no le interesa la música», dijo del poco aforo.
-«La peña curra mañana».
-«¿Y yo!».
-«Ya, pero tú has venido con amigos y aquí estamos cuatro. A muchos, y muchas, les apetecería verlo, pero no tienen quién les acompañe. Y, aparte, demasiados aficionados tienen el culo pelado de tantos retrasos y no se arriesgan a una hora de demora.
Sí. El bolo se anunció a las 20.30 y arrancó a las 21.30. Los promotores y las salas deben saber que las tardanzas sistemáticas retraen al público, harto de que le tomen el pelo. Nosotros llegamos con media hora de retraso y el grupo aún se hallaba en el hotel. En la barra de entrada aguardamos y vimos a Igu Allnighters, un dandy con su abrigo de jefe de los mods, y también iban entrando los Dynamites de uno en uno, maqueados con trajes y el bajista asombrándonos con su gordura mórbida y su pelo tan exageradamente afro que parecía un enjambre de abejas negras.
68 años
Tras la hora de retraso, los actuantes tocaron 12 minutos de introducción instrumental acid jazz, muy bien arreglados los tres metales, rotunda la base rítmica y densos llenadores de huecos la guitarra y los teclados. La guinda de la autenticidad la puso al aparecer el vocalista Charles Walker, pequeño, enjuto, elegantísimo en su traje azul. 68 años tiene, aunque resistió todo el concierto (dos horas) al pie del cañón, encorvándose como Otis Redding, lanzando interjecciones como maestro de ceremonias soul, sintiendo las baladas como Sam Cooke y paseándose como un entretenedor de los que se tomaban un concierto como un combate de boxeo.
Se arrancó el pequeño Charles con 'Gonna Have A Funky Good Time' de James Brown, una de sus mayores influencias (los Dynamites fusilaban arreglos del Padrino, muchos ritmos funk eran de herencia JB), y pronto abrazó a su otra gran influencia, Wilson Pickett, en piezas inspiradas en el 'Funky Broadway' y deteniendo el tiempo en una balada sureña estremecedora.
Ahí tomó aire el afrocantante y luego se dejó llevar por funk lisérgico, se refrenó otra vez en una preciosa versión del 'Summertime' y para el bis reservó más groove, ahora palúdico a lo Tony Joe White. Un lujo de martes, sí.





