La Guardia Urbana, que ha abierto una investigación para localizar a los autores, cree que el robo se produjo entre las ocho y cuarto de la mañana y la una de la tarde. Al parecer, los cacos aprovecharon que sus dueños se encontraban trabajando para cometer el delito.
Se llevaron 17 piezas de joyería: tres relojes, cuatro sortijas, tres cadenas, dos juegos de pendientes, dos solitarios, una pulsera, un collar y una perla. Además, robaron 700 euros en metálico, un ordenador portátil y un reproductor digital iPod.
A cara descubierta
Por otro lado, un hombre atracó a punta de pistola el miércoles una sucursal de la Caja Vital en Ariznabarra y se llevó un botín de 1.100 euros.
Poco antes de las dos de la tarde, un hombre, que iba a cara descubierta, entró en la oficina ubicada en número 15 de la calle Castillo Fontecha. Luego, saltó el mostrador y sacó un arma corta.
El atracador amenazó entonces a los empleados y les obligó a que le entregasen el dinero del dispensador, que saca el efectivo en tandas sucesivas. Así, en una primera operación, logró hacerse con 600 euros, cantidad que no le pareció suficiente y pidió más.
Finalmente, tras retirar otros 500 euros, emprendió la huida. La Ertzaintza ha abierto una investigación para tratar de detener al atracador.









