Lo novedoso del programa es que padres, hijos, cónyuges o dependientes directos podrán reunirse con el ser querido exiliado en Estados Unidos sin necesidad de esperar en Cuba la residencia permanente legal. «Pueden viajar provisionalmente y legalizar allí su situación», según detalló el cónsul general, Sean Murphy. Esos permisos se contabilizan como visas entregadas en el marco de las 20.000 anuales pactadas en los acuerdos migratorios suscritos entre ambos gobiernos en 1995. La Habana deberá otorgar una autorización de salida.
Con las nuevas medidas, trámites que se prolongaban durante un promedio de hasta diez años ahora se resolverán en unas diez semanas.







