El máximo responsable del COI admitió que las manifestaciones han causado una grave «crisis», pero descartó anular o recortar el relevo internacional de la llama para evitar nuevas protestas. Sin embargo, el paso por San Francisco fue acortado sin previo aviso. Y lo mismo podría ocurrir la próxima semana en Nueva Delhi, ya que en India reside la comunidad tibetana en el exilio más numerosa desde que el Dalai Lama huyó de su país en 1959. La antorcha llegó ayer a Buenos Aires y, tras pasar la noche en un lugar secreto para evitar incidentes, hoy hará su recorrido por la capital argentina. El ex astro del fútbol Diego Armando Maradona está invitado a participar como primer relevista.
Haciendo oídos sordos a las movilizaciones y al llamamiento del presidente del COI, Pekín sigue en sus trece y no concede ni un solo gesto. Más bien al contrario, la portavoz del Ministerio de Exteriores, Jiang Yu, llamó ayer «exagerado» a Rogge por hablar de crisis y le respondió que se adhiriera «al espíritu de la Carta Olímpica para no introducir factores políticos irrelevantes» en los Juegos.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Seguridad Pública, Wu Heping, desveló dos supuestas tramas terroristas para secuestrar atletas, periodistas y turistas durante los Juegos Olímpicos y atacar instalaciones oficiales, hoteles, autobuses y bases militares. Los atribuyó a las ansias separatistas de la etnia uigur en la remota región occidental de Xinjiang. 35 personas han sido detenidas entre el 23 de marzo y el pasado día 6.
Por último, el Dalai Lama, durante su escala en Japón de camino a Estados Unidos, volvió ayer a expresar su apoyo a los Juegos, pero acusó a China de no respetar los derechos humanos ni la libertad religiosa ni de expresión en Tíbet. El líder espiritual tibetano bromeó sobre la imagen de «demonio» que le otorga Pekín y se puso las manos en la cabeza imitando a unos cuernos.








