Ibarretxe revalidó su declaración de intenciones apenas 36 horas después del cara a cara parlamentario que el líder socialista y el portavoz jeltzale en el Congreso, Josu Erkoreka, mantuvieron durante la primera sesión del debate de investidura. La posición contraria a emprender «aventuras», que Zapatero expresó cuando Erkoreka le invitó a jugar «a la mayor» frente a los «retos arriesgados» que se presentan en Euskadi, complica cualquier intento por parte del PNV de atemperar la apuesta del lehendakari.
En este contexto, Ibarretxe desveló ayer que mantuvo un contacto telefónico con Zapatero la pasada semana. Al parecer, la conversación resultó poco fructífera, puesto que, aunque no precisó su contenido, el jefe del Gobierno vasco dejó claro que no sirvió para fijar ninguna cita. «Yo sigo diciendo lo mismo, mi agenda está libre y deberíamos aprovechar el tiempo antes de que anochezca», manifestó.
Negociación
A menos de tres meses del pleno parlamentario de finales de junio, en el que el lehendakari debe solicitar a la Cámara su autorización para convocar la anunciada consulta ciudadana del 25 de octubre, Ibarretxe no tiene ninguna intención de recular, aunque reitera que su mano continúa «tendida».«Espero que se abra la negociación, porque lo que parece derivarse de las informaciones que se han dado es que ni siquiera se está dispuesto a dialogar con el lehendakari de lo que se ha estado dialogando y hablando con ETA hace unos meses», agregó, en alusión a la reivindicación nacionalista del «derecho a decidir» del pueblo vasco.
En todo caso, el Ejecutivo vasco «seguirá adelante aquí». «En este país no podemos parar, tenemos que seguir adelante y desbloquear la situación política», sentenció el lehendakari.








