
DATOS
Llegó a Lisboa en 2001 y allí se quedó siete meses, donde consiguió trabajar sin problemas, con permiso de residencia, y donde pudo empezar a ahorrar. «Yo quería encontrar a mi hermano porque hacía años que no le veía». Le perdieron entonces la pista, aunque sabían que estaba en Europa. Cuando Saliú llegó a Portugal, su hermano ya no estaba. «Se había venido a Bilbao», y él no lo dudó. Con las 470.000 pesetas que había ahorrado, viajó a la capital vizcaína, donde no conocía a nadie y donde no dominaba el idioma. «Llegué a la una y media de la mañana -recuerda-, me subí a un taxi y pedí que me llevaran a San Francisco. Lo único que sabía era que allí vivían los negros y que podría encontrar a mis paisanos».
Bastó abrir la puerta del coche para encontrarse con uno que conocía de su barrio, allá en Guinea. Pero tardó casi un año en poder abrazar a su hermano. «Me hospedé en la pensión de Nelson, un uruguayo del que acabé siendo amigo. Al principio, desconfiaba un poco de mí, pero me ayudó a estudiar electricidad y, también, a conseguir trabajo. Le debo mucho. Muchos extranjeros cometen errores por falta de apoyo o recursos».
Terapia musical
Tal vez por esa gratitud y esas «ganas de ayudar a más gente», Saliu comenzó a vincularse con asociaciones y proyectos que promueven la integración social. Y lo hizo desde la música, ya fuera dando clases de percusión y danza africanas o pinchando discos en fiestas de Nochevieja. «Con más ganas que talento", tocó un par de veces en el Palacio Euskalduna; una de ellas con Gontzal Mendibil y la otra, con la compañía de teatro Galatea. Ahora, de cara al encuentro del sábado, se presentará con su grupo 'Calabaza Grande' en los exteriores de BilboRock.
No estarán solos. Como ellos, otros siete grupos de percusión darán la nota en una muestra musical organizada por la Coordinadora de Grupos de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala para dar a conocer la riqueza y la diversidad cultural que existen hoy en día en estos barrios bilbaínos. Los recitales, que comenzarán a las doce en punto, repasarán sonidos de Marruecos, Camerún, Congo, Brasil, Costa de Marfil, Guinea y el propio País Vasco, representado por la txalaparta. «Al final, tocaremos todos juntos y haremos un gran estruendo en la Plaza Corazón de María, donde seguirá la fiesta», anticipa este guineano sin ocultar su entusiasmo y lo «feliz» que se siente en Bilbao.





