
«Queremos ver si el edificio y el andamio ofrecen peligro, si se puede retirar el segundo sin poner en riesgo la estructura del inmueble y cómo hacerlo. Todo ello sin que suponga peligro para los trabajadores encargados de ejecutar la operación», explicaron ayer fuentes del Departamento municipal de Vía Pública.
El solar y el andamio tienen su historia. El Ayuntamiento comenzó a preocuparse por el inmueble hace ya veinte meses, en agosto de 2006. Por esas fechas un ciudadano había alertado al Consistorio de que se «desprendían cristales y trozos de cornisa», con riesgo para los viandantes.
El servicio de inspección confirmó el aviso y encargó un informe a un arquitecto municipal. El técnico intentó entrar en el edificio el 25 de septiembre, pero sus propietarios no se lo permitieron.Y así hasta hoy.
Plazo sobrepasado
Con todo, la promotora inmobiliaria decidió colocar un andamio y pidió permiso para ello al Ayuntamiento, que accedió a esa pretensión aunque, eso sí, con un plazo en el tiempo. La estructura podría estar colocada durante un año a partir del 1 de noviembre, fecha de la autorización. Tiempo suficiente, se entendía, para poder iniciar los trabajos que se estimaran necesarios.
Pero la empresa no llegó ni siquiera a pedir la correspondiente licencia y la situación de impás se ha venido prolongando desde entonces. Hasta que el pasado mes de febrero, y a instancias del grupo municipal de EA, el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, decidiera intervenir. El edil del PSE remitió a la promotora una resolución para que deje inspeccionar tanto la estructura del edificio -sólo se ve la fachada con miradores- como el estado del andamio y su sujeción. Algo que ahora parece cuestión de días.









