Ante ello, el Gobierno nos dice cosas curiosas, llamativas. Primero insiste en la conocida táctica de reconocer la rotundidad del mal dato actual, para insistir de inmediato en la promesa de un futuro mejor. Aunque, por ahora, no hace sino equivocarse, algún mes de estos acertará. Sin duda. Luego confirma que son factores exógenos los que provocan a los precios, con lo cual, elude responsabilidades y se evita la siempre ardua tarea de presentar propuestas de solución. Y, por fin, nos proporciona una ración de 'perogrullada al ajillo' al decir que «si los precios en los mercados internacionales de los productos energéticos y de los cereales no registran nuevos incrementos, el IPC se moderará a partir de abril». Vegara 'dixit'. Así que tranquilos, las cosas de la inflación van mal, pero es por culpa de los de fuera y, además, se van a arreglar. No tenemos que hacer nada, sólo esperar. Cómodo ¿no?





