Las cuatro descollaron como la cima de la cita: abrieron fuego con la idiosincrásica 'Generation', cámaras y móviles de última generación iluminaron 'Dame la mano', otro calco de Green Day/Offspring fue 'Cállate' («no me digas lo que debo hacer») y se acabó el introito increíble con 'Jump' ('Salta'), punk californiano a lo NoFX sin peligro y con la muchachada botando al unísono, haciendo vibrar el piso.
El bolo se calificó como U18, 'under eighteen', para menores de 18. Como los chavales de menos años se supone que no pueden entrar en bares, en tales eventos se les permite y, para pedir bebidas alcohólicas, han de mostrar el carné.
Eso. A partir del cuádruple embate el encuentro discurrió con altibajos, pero los 2000 espectadores ni lo notaron y atendieron con interés, clamor y fervor a Simple Plan, que hablaban mucho en castellano con acento mexicano. Así, a la quinta dijeron «muy caliente esta noche» y se arrimaron al pop coreografiado tipo New Kids On The Block ('Cuando me haya ido').
Interrogantes vitales
El resto del listado distó de colmar las expectativas sugeridas por el inicio y la profusión de interrogantes vitales adolescentes (no sé, no sé...) subyació en cancioncillas más diferentes y dispersas, de poca chicha, menos coros para jalear, muchos menos guitarrazos y victimismo de la edad del pavo. El nivel no subió en 'Addicted' ni en el tecno 'The End', aunque Simple Plan se pusieron gallitos en 'Yo contra el mundo', metalizado a lo Bon Jovi.
El cantante Pierre Bouvier aseguró que «Simple Plan estamos enamorados de España» antes de 'Tu amor es una mentira', y prosiguieron alternando punk ('Hora de decir adiós'), baladas ('Puedo esperar eternamente') y pop ('Bienvenido a mi mundo'), antes de los dos bises: el primero con Pierre sudado y al fondo del local, en la mesa de sonido, entonando la melosa 'Sin título' (así se llama, ¿eh?) antes de la festera 'Dios me debe odiar', y el segundo con 'Perfect' («Lo siento, no soy perfecto»), ya ven qué victimista. Y a las 11, todos a casa.





