
Tras el homenaje, llegó el turno de los premios. Otra curiosidad, un argentino y un alavés ganaron la contienda a un andaluz y un portugués. Bernardo González y Ángel Blas alzaron la copa del triunfo mientras Luis Miguel Martínez, del Bar Boga Boga, ondeaba junto a su hija, Lourdes, la bandera que proclamaba a su negocio el campeón de la competición por segundo año consecutivo. Le felicitó el animador de la fiesta, Luis Mari Bengoa, cuya simpatía y desparpajo provocó carcajadas entre invitados como Fernando García, de Harrods, la panadera de Espejo Mari Jose Molinaga, Pedro Montoya, Elías Ruiz de la Illa o Luis Lorenzo, campeón de la disputa del año pasado.
El andaluz Fernando Alarcón y el luso Joaquín Sousa quedaron los segundos en el torneo en honor a San Prudencio. Ambos viajarán en buena compañía a las Islas Baleares para disfrutar de uno de los galardones que consiguieron gracias a los naipes. La pareja se abrazó a Fátima Esteves que recogió el trofeo para el centro subcampeón, Construcciones Alarcón y Josoal.
El bronce recayó en la Cafetería Emar y fueron Berna Caramazana y Primi Martínez los que agradecieron la distinción. La cuarta plaza fue para José Antonio Bárcenas y Rafael Gonzalo, que no pudo acudir al ágape dejando a su compañero el honor de recibir la ovación de los colegas de juego.
Un padre y un hijo, Vicente y David Izquierdo, demostraron su sapiencia ante el tapete verde alcanzando la quinta posición en el certamen. Se la jugaron contra José Ignacio Elizondo y Julián Ibáñez de Opacua, un dúo de Salvatierra que cerró la ronda de premios en sexta posición.
La cita con los envites reúne a 300 parejas de más de treinta localidades diferentes de la provincia. A todos los comensales que acudieron a la gala se les obsequió con una botella de pacharán La Navarra y otra de vino de Crianza Castillares, de Mariano Antón Sáenz, un bodeguero de Laguardia que, a pesar de no saber jugar al mus, colabora desde hace años en la veterana prueba alavesa. A lo largo de la noche se sortearon más de una treintena de regalos entre los presentes, que entonaron en varias ocasiones cánticos populares entre brindis y brindis a la salud del deporte del naipe.









