
GUADALAJARA 0 - LOGROÑÉS CF 0
Los riojanos llevaron el encuentro al terreno que más le convenía. Sabían que los locales tendrían la iniciativa en el juego y que iban a contar con mayor posesión de balón.
Los de Rafa Sáez salieron bien plantados. Así, los primeros diez minutos fueron muy anodinos, sin ocasiones. Ninguno de los dos equipos era capaz de dar más de dos pases seguidos. Nadie tenía el control del balón. Y eso decía muy poco del Guadalajara y mucho del gran trabajo de presión que estaba realizando el Logroñés CF
El equipo local comenzó a probar fortuna con lanzamientos lejanos pero se encontró con Vílches, que estuvo muy acertado, siendo el gran protagonista de los suyos.
El primer acercamiento peligroso de los rojiblancos no llegó hasta el minuto 34, cuando un envío desde la derecha lo remató dentro del área Paixao, rechazando Sanmiguel a córner. El conjunto de Rafa Sáez había conseguido lo más difícil, frenar al Guadalajara desde el inicio, con lo que poco a poco se fue sumando al ataque. Pero de nuevo se enfrió el partido, acabando una sosa y aburrida primera mitad, que tuvo muy poco fútbol y mucha brega.
El Guadalajara aprieta
Tras el descanso, el Guadalajara introdujo cambios y surtieron efecto, sobre todo el de Camacho por la banda izquierda, que desequilibró a Garay. En el minuto 49 llegó la ocasión más clara del Guadalajara. Un lanzamiento de falta lateral botado por el siempre peligroso Rubén Cuesta llegó a la cabeza de Camacho que, dentro del área, estrelló su lanzamiento al poste derecho de Vílches.
Con esta jugada, el Guadalajara comprobó que la suerte no iba a estar de su lado porque, durante toda la segunda parte tuvo encerrado al Logroñés CF, que con el paso de los minutos fue creyendo más firmemente en su posibilidad de puntuar y se fue metiendo cada vez más cerca de su portería. Aún así, los locales lo intentaron hasta el final, no se desesperaron y tocaron el balón, de un lado a otro, intentando el juego por las bandas porque por el centro era imposible ante tal cantidad de jugadores rojiblancos distribuidos en muy poca distancia.
A los riojanos, que intentaron salir en alguna que otra contra aislada aprovechando la velocidad de Paixao, sólo les quedaba defender con uñas y dientes las jugadas de estrategia del Guadalajara. Lo consiguieron y se llevaron un punto muy trabajado pero muy sufrido porque los locales lo intentaron hasta el último suspiro.





