Por parte del Saunier Duval-Scott no hemos podido repetir el triunfo por equipos del pasado año, que era lo único por lo que podíamos luchar en la contrarreloj. Estas dos últimas ediciones lo habíamos conseguido todo y es normal que nos sintamos un poco decepcionados ahora, pero me queda la satisfacción de haber hecho todo lo posible para lograrlo. Hemos atacado siempre que el terreno lo ha permitido y ayer tuvimos una bonita oportunidad con Riccò. A ver si hoy podemos desquitarnos en Amorebieta y conseguimos un triunfo que se antoja difícil, sobre todo por el gran momento de forma que ha exhibido Joaquín Rodríguez.
Al margen de Contador, de lo que más se ha hablado estos días es de la falta de dureza del recorrido. A mí, personalmente, no me ha gustado, pero cada uno tiene su opinión y hay que respetar los criterios de la organización. Más que un problema de ser más o menos dura, creo que es un problema de tradición, porque en la Vuelta al País Vasco no estamos acostumbrados a este tipo de trazados. Un puerto que no es duro como es el caso de Deskarga, casi ha sido la clave de la carrera. Si los equipos hubieran conocido bien los recorridos, hubieran traído velocistas, porque hemos visto llegadas al sprint en varias etapas y eso es algo que no es sencillo ver en esta carrera.





