-Nosotros hemos planteado a los sindicatos un incremento salarial en tablas del IPC más un punto, con garantía mínima del IPC para los salarios reales -que son superiores a los que figuran en las tablas-. Ello supone anular el artículo 4 del anterior convenio colectivo sobre 'garantía mínima', pero los sindicatos no quieren oír hablar de ello. Este fue ya el escollo que impidió firmar el año pasado a algunas centrales, cuando ofrecíamos una subida del 4,5%. Lo curioso es que esta cláusula no implica a los afectados directamente por el convenio provincial, sino a los pactos de empresa, que tienen salarios superiores.
-¿Y por qué los sindicatos no se deciden a firmar un acuerdo?
-Todos ellos están en una situación muy complicada. Su discurso encaja cada día menos en la realidad de las empresas, donde las relaciones entre el empleador y el trabajador están cambiando. Esta nueva situación debilita la posición de las centrales, que oponen a la misma sus viejos esquemas al no ser capaces de dar una respuesta a esa revolución que se está produciendo. La confrontación no es ahora una solución.
-¿Firmaría la patronal las mismas condiciones pactadas en los convenios de Guipúzcoa o de Álava?
-Hay que recorrer antes el sendero de la negociación. Pero creo que ese trayecto es corto y se completaría en un par de sesiones. No tenemos capacidad ahora mismo para aceptar esos términos, pero podría ser viable dentro de las conversaciones.
-La patronal parece tener asumido que la solución a la falta de acuerdo es una recomendación de subida salarial....
-Nos gustaría no tener que hacerla y que fuera fruto de la negociación.





