
-Para ligar, lo primero es acostarse. Acuéstate y veremos.
-En las entrevistas queda patente que le afecta engordar. ¿Es víctima de su físico?
-Hombre no, ja, ja, ja, pero sí me preocupa engordar, la chicha.
-Si pudiera operarse de algo...
-Puedo operarme de algo, claro. No sé, no sé.... de nada. Bueno, me quitaría la chicha, la morcillita, pero no lo haré porque con esto de la gordura tengo un problema y es que en el momento íntimo ser gordo es mejor, pero luego, andando por la calle, no.
-¿Usted gana desnudo?
-Gordo gano en mejor carácter.
-¿Sin tetas no hay paraíso?
-Sin cerebro no hay paraíso.
-¿Qué le dice su madre?
-A mis amigos y familia les pregunto: «¿No os reís?». Pues no. Y pienso que soy supergracioso. Ponlo: me hago mucha gracia.
-En teatro, se atrevió con una versión de Shakespeare como director, 'El sueño de una noche de verano', y como actor ha interpretado varios papeles. ¿Qué le apetecería hacer ahora?
-No tengo objetivos, no sé qué me gustaría hacer. Bueno, tengo una cosa: cantar con una orquesta filarmónica canciones de Brel... Yo me imagino... (se arranca a cantar en francés). Mi único objetivo claro es ése y no creo que lo consiga.
-¿Qué político le parece 'friki'?
-'Friki' no, pero Moratinos me hace mucha gracia, me lo llevaría a casa por cómo es, por su cabeza, por su cuerpo... Me gusta mucho.
-En las pasadas elecciones hubo una salida del armario, políticamente hablando, generalizada entre los artistas. ¿Usted sigue escondido?
-Y por muchos años. Yo tengo un amigo periodista, director de un periódico, que me dijo: «Nunca lo hagas». Y yo confío en él.







