Lleva viudo 15 años -«cuando ella murió, la risa se me cayó de la boca»-, ronda los 50 y está a punto de jubilarse. Padre de tres hijos, es consciente de que nunca conoció realmente a su mujer y de que lo mismo le pasa con los retoños que tuvieron, ahora tres adultos con sus respectivos problemas. Martín lleva un diario para matar el rato y entenderse un poco, y a través de estas letras los lectores descubrirán su mundo, desde lo más anodino hasta el renacer del amor y después la pérdida, de nuevo.
Laura Avellaneda empieza a aparecer cada vez más en los textos. Es una compañera de trabajo, tan joven como su hija, que le hace sentir cosas que creía olvidadas, pero que en realidad nunca había sentido. Del tonteo pasan a mayores y Martín refleja en sus notas todo lo bueno que ha encontrado, sus planes de futuro, la tranquilidad de estar bien acompañado. El calor que da la presencia de otro cuerpo cuando hace frío. Y el dolor, de nuevo.
El uruguayo Mario Benedetti narra en las pocas páginas de 'La tregua', una de sus novelas con más éxito de público, la cotidianidad más absoluta del ser humano común. La cuestión es saber reflejar lo que parece que no tiene importancia como si fuera lo único importante, y hacerlo con palabras e imágenes que bien podrían estar en los mejores versos. Esa capacidad Benedetti la demuestra en todas sus obras y en especial en ésta de 1960.







