Musicalmente el bolo moló mazo y desde la primera canción añoramos a quien ya no estará nunca con nosotros en las excitantes filas delanteras, donde puede pasar de todo y estallar la guerra. Los Hives, con un neón con su nombre de fondo y uniformados con trajes y corbatas, sonaron como grupos ingleses orates (onda Art Brut), ejecutaron post punk (The Rapture), garaje (The Cynics) y rock sexy (Buckcherry) y dieron espectáculo total (a lo International Noise Conspiracy) mientras caían números vitamínicos, enloquecedores e incitadores al baile tipo el bombástico 'Tick Tick Boom', el guatequero 'Try It Again' o el punkie 'A.K.A. I-D-I-O-T'. Duró hora y cuarto, con lo a gusto que nos sentíamos...





