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Política

HOY SE REÚNE EL EBB
Aumenta la preocupación en la cúpula del PNV tras los últimos desafíos de Egibar
Dirigentes jeltzales reconocen que la «imagen de división» que trasladan las recientes decisiones del sector guipuzcoano perjudican al partido «en un año clave»

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Aumenta la preocupación en la cúpula del PNV tras los últimos desafíos de Egibar
DIVISIÓN. Egibar y González de Txabarri, en una imagen de archivo. / MIKEL FRAILE
Destacados dirigentes del PNV contemplan con preocupación los continuos envites del presidente del GBB, Joseba Egibar, que con su acción política y sus declaraciones de los últimos meses lleva camino de reabrir todas las heridas que intentó cerrar en diciembre pasado la elección del nuevo EBB.

En medios jeltzales consultados ayer por este periódico se reconoce el «daño terrible» que hacen al partido los dos acuerdos alcanzados hace tres días por la asamblea regional de Guipúzcoa, sobre la que Egibar ejerce un claro control. En primer lugar, los representantes de la militancia guipuzcoana instaron a abandonar el partido al ex diputado general Joxe Joan González de Txabarri y a los tres responsables de Hacienda durante su mandato, por considerar que filtraron el 'caso Jauregi'. El órgano jeltzale hizo esta sugerencia sin escuchar a los supuestos filtradores y sin llevarles ante los tribunales internos del partido, donde los acusados tendrían la oportunidad de ejercer el derecho a la defensa.

La segunda de las decisiones tuvo mucho mayor calado político: los asambleístas aprobaron una propuesta de la junta municipal del distrito donostiarra de El Antiguo -a la que pertenece Egibar- con la que contradicen el criterio del EBB y muestran su desacuerdo con la presentación de una posible moción de censura contra la alcaldesa aeneuvista de Mondragón.

Aunque Egibar aclaró después que el partido cumplirá con los dictados de la ejecutiva nacional en la localidad donde fue asesinado el socialista Isaías Carrasco, la propuesta guipuzcoana, que deberá ser debatida en la próxima reunión de la asamblea nacional, supone un abierto desafío a la declaración que el EBB aprobó el pasado día 2, en la que se comprometía a buscar el desalojo de sus cargos de los regidores de ANV en el caso de que no dimitan si persisten en su negativa de condenar los crímenes de ETA.

Una revancha

Con aquella declaración, que Urkullu leyó a la prensa en presencia de Egibar, la ejecutiva del PNV obligó al presidente del GBB a rectificar su decisión inicial de no apoyar la moción de censura en Mondragón. En algunos medios jeltzales se interpreta que el pasado viernes, arropado por los representantes de la militancia guipuzcoana, Egibar se tomó la revancha.

El desafío del burukide guipuzcoano complica la reunión que, como cada lunes, celebrará hoy el EBB en Bilbao. No en vano, las decisiones de la asamblea guipuzcoana parecen reavivar la división que alimentó el enfrentamiento entre la minoría de Egibar y la mayoría de Imaz durante los cuatro años en los que este último permaneció al frente del EBB.

Aún después de que Imaz decidiera apartarse del proceso de renovación interna -lo que obligó a Egibar a dar el mismo paso- y de que la candidatura encabezada por Iñigo Urkullu tomara las riendas del PNV, el presidente del GBB no ha desaprovechado ninguna ocasión para airear sus discrepancias, lo que pone en cuestión la solidez del consenso sobre el que se construyó la nueva dirección jeltzale.

Egibar ya actuó en esta línea en vísperas de la elección de Urkullu, cuando apostó por seguir impulsando una gran coalición nacionalista de cara a las elecciones generales del 9-M aunque este asunto ya había sido rechazado por el EBB. Su discurso volvió a chirriar con el oficial en vísperas del Aberri Eguna, y con el PNV embarcado en un intento de acercamiento a Rodríguez Zapatero. Entonces, se mostró contrario a que el partido reorientara su proyecto y reclamó una «acción política clara» en favor del derecho a decidir.

Aunque se enmarcan en este mismo contexto, el caso de Mondragón y las iniciativas adoptadas el viernes por la asamblea regional de Guipúzcoa constituyen un salto cualitativo, tanto por su contenido como por su cuestionable oportunidad, a menos de tres meses del pleno en el que el Parlamento vasco debe decidir si autoriza la consulta ciudadana del lehendakari y con las elecciones autonómicas en un horizonte muy cercano. «Con los retos que se le plantean al partido a corto y medio plazo, no es nada positivo salir dando esta imagen de división ante la opinión pública», admiten en medios jeltzales.

«Roma» ha hablado

En todo caso, otras fuentes coinciden con el criterio expresado ayer por el portavoz del PNV en el Congreso. En declaraciones a la Cadena Ser, Josu Erkoreka prefirió poner el acento en que el propio Egibar aclaró que los jeltzales guipuzcoanos van a cumplir en Mondragón el «pronunciamiento del máximo órgano ejecutivo del partido».

Erkoreka, que reiteró su apoyo a la decisión del EBB sobre las posibles mociones de censura, reconoció que algunas iniciativas de la ejecutiva nacional del PNV generan, «como en todos los partidos democráticos», «discrepancias y debates, pero después, a quien le toca tomar decisiones, las toma, y se cumplen a rajatabla». «Como dice la Iglesia -concluyó de manera muy gráfica-, cuando Roma habla, la cuestión ya está concluida, y dentro del PNV, Roma es el EBB».
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