Según explica, el ciclo se agudiza con la subida de las primas de riesgo, lo que encarece el crédito, un marco en el que se resienten el consumo y la inversión. Tras unas tasas de crecimiento en España superiores a la media europea, estamos ante una desaceleración que puede agravarse. «La fortaleza del euro repercutirá en el turismo, un sector básico de nuestra economía, ya que reducirá su competitividad frente a la oferta de otros países».
El mercado inmobiliario también sufrirá. Hay unas 600.000 viviendas en construcción y las empresas tienen problemas de financiación. «Ocurre tanto con los constructores como los compradores. Antes la subrogración era automática; ahora tan sólo se produce en uno de cada tres casos». ¿Qué ocurrirá ante un exceso de la oferta? «Se ajustará vía precios, a pesar de la resistencia de las empresas del ramo», asegura Iranzo, que también confía en el tirón de la inversión pública para compensar la caída del sector
Reforma estructural
La situación es peor en Estados Unidos, donde ya se habla de recesión. La exacerbación del riesgo crediticio ha tenido un especial influjo sobre las hipotecas, afectadas por una morosidad extrema e, indudablemente, ha perjudicado al consumo y afectado al negocio inmobiliario. «En breve, asistiremos a una caída del precio de la vivienda», augura. El saneamiento de las instituciones bancarias ha evitado males mayores. Tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo han actuado con prontitud para sostener el sistema financiero, inyectando más de 350.000 millones de dólares. Además, China y otros países emergentes han sustituido a la gran potencia en su función de locomotor, aunque su demanda de recursos ha contribuido a disparar la inflación y provocar el aumento de precios de productos como el arroz.
José Luis Rodríguez Zapatero ha defendido el superávit del gasto público, las tasas de crecimiento del empleo y la modernización tecnológica del aparato productivo como factores favorables de la economía española. «No son argumentos», dice Iranzo, quien alega serios problemas de competitividad para afrontar la crisis. «Yo recomendaría aplicar políticas de reforma estructural».
A su juicio, el fenómeno de la deslocalización puede ganar aún mayor peso como instrumento para conseguir liquidez. «Las firmas pueden vender marcas para obtener ingresos a corto plazo». Sospecha que la crisis incidirá especialmente en Levante, donde el 'boom' inmobiliario y el aparato turístico han sustentado el crecimiento. En su opinión, la inversión extranjera en España se volverá más selectiva. «Nuestro país ya no está bien visto porque la caída inmobiliaria ha provocado el aumento de los índices de riesgo. Y, dada la necesidad de financiación, esta carencia se convertirá en un serio problema».







