
El alcalde de la localidad, José Luis Marcos Merino, asegura que la oportunidad es «única» para revitalizar uno de los enclaves más degradados del municipio. A su juicio, la conversión del horno en un elemento didáctico y expositivo de primer orden de la historia de las principales acerías que poblaron la localidad a principios del siglo XX y propiciaron la revolución industrial en el País Vasco, atraerá a «miles de visitantes».
Muchos encontrarán en la nueva estación de ferrocarril el mejor medio de transporte para desplazarse desde Bilbao y otros municipios sin problemas. Pero también vendrán en coche o en autobús, «y debemos ofrecerles infraestructuras y equipamientos adecuados». Por eso plantea cubrir el apeadero con cuatro plantas de aparcamiento, una de ellas con plazas especialmente preparadas para los autocares. Se habilitará un estacionamiento de pago por tiempo de estancia, «que también podrán emplear los usuarios del centro de actividades lúdicas y deportivas que está previsto habilitar en la dársena de La Benedicta». Y el resto de parcelas se pondrá a disposición de los residentes en el barrio.
Tiendas bajo la plaza
El otro pilar del proyecto pasa por dotar el entorno del horno de un sector comercial capaz de atender la demanda que generará la presencia de visitantes y la propia reforma urbana del barrio. En este sentido, la construcción incluirá una galería subterránea con establecimientos. «Se habilitará bajo la plaza para no restar espacios libres al ciudadano, aunque su dimensión y variedad vendrán determinadas por el planteamiento definitivo», adelanta el mandatario local. Por último, el cubrimiento de las vías de Renfe permitirá construir un nuevo acceso rodado desde la carretera general al área de servicios del muelle, a la parte baja del horno y a la propia Acería Compacta de Vizcaya.
Al margen quedarán los actuales terrenos que ocupa la estación de tren, propiedad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Su uso futuro no está concretado, aunque el Consistorio baraja la posibilidad de desarrollar allí iniciativas que permitan cerrar urbanísticamente esta zona del municipio con espacios verdes y viviendas.
El principal hándicap de la actuación es su elevada inversión. Las estimaciones iniciales sitúan el presupuesto necesario en torno a los 52 millones de euros. De ahí la importancia de la participación interinstitucional en el proyecto, ya que las arcas locales no podrían afrontar en solitario ese montante. «Todavía los acuerdos con todas las administraciones y entidades implicadas no están cerrados, pero ya estamos ultimando los borradores de los convenios que firmaremos con ellas», afirma el regidor. Renfe ha confirmado que las conversaciones están «muy avanzadas».
El objetivo de la institución local es que las obras puedan iniciarse en 2009. En cualquier caso, adelanta que los trabajos se ejecutarán por fases y se prolongarán «durante varios años».





