Un informe municipal revela que los trenes de pasajeros circularán bajo tierra sobre unos raíles de ancho de europeo, algo más estrechos que los actuales y utilizados a nivel internacional para la alta velocidad. En cambio, los ferrocarriles destinados a mercancías, que discurrirán en otra galería paralela por motivos de seguridad, utilizarán las actuales vías de ancho ibérico y «no tendrán acceso físico» a la estación.
Así pues, los técnicos han descartado la posibilidad de que los dos túneles tengan una doble vía de ancho internacional, tal y como se plantearon en junio de 2007 los representantes del Ministerio de Fomento, el gestor de las infraestructuras ferroviarias (Adif), el Ayuntamiento y el Gobierno vasco.
A cielo abierto
Los técnicos también han ratificado su apuesta por utilizar una rozadora para horadar los seis kilómetros de túneles. Como adelantó este periódico, los extremos de las galerías y el punto en el que estará la estación exigirá de una excavación a cielo abierto.
Traer el tren de alta velocidad a Vitoria y soterrarlo costará 476 millones de euros, según afina el informe municipal. Las obras empezarán «en 2010 o 2011» y durarán cinco años.






