
En un alarde de sinceridad, la nueva ministra de Vivienda expuso en su presentación en sociedad la «preocupación» que viven tanto los propietarios como los constructores de pisos y los inversores en el sector. «Aún no se cumple el derecho de los ciudadanos a una vivienda digna, y necesitamos colaborar todos para lograr el objetivo de no frustrar ninguna de las expectativas de quien necesita acceder a un bien tan básico para el desarrollo de su vida como es una vivienda», apuntó. La titular saliente, que ahora se encargará de Defensa, lejos de cualquier triunfalismo, coincidió con su sucesora en que «quedan demasiadas vidas frustradas por la quimera de la vivienda».
Corredor no perdió el tiempo y anunció que en breve convocará la denominada conferencia sectorial -la reunión de los responsables del área de todas las comunidades autónomas- para recabar apoyos, planes, y sugerencias. La ministra dejó claro que los jóvenes, el alquiler y la rehabilitación serán sus primeros focos de atención. Asimismo, subrayó las medidas fiscales (los 400 euros) y de apoyo a las rentas más bajas -para el alargamiento sin coste de las hipotecas-, ya anunciadas como ejemplos del compromiso del Ejecutivo en la resolución del problema.







